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lunes, 19 de noviembre de 2018

Cuenta la leyenda que una de las últimas veces que Micah P. Hinson estuvo en Santiago de Compostela, el artista estadounidense acabó en una pequeña tienda familiar de equipos de alta fidelidad buscando un reproductor de mp3. Cuál sería su sorpresa cuando al entrar la guitarra de una de sus canciones empezó a sonar por los altavoces de la tienda como nunca antes la habia escuchado. Quedó tan impresionado por aquel sonido que incluso contó la anécdota durante el concierto de esa noche.
Tanto Juan Portela Seijo como su hermano José, tuvieron desde siempre inquietudes tecnológicas. Aunque eran de origen humilde pudieron estudiar gracias a una beca de la fundación Ventura Figueroa y convertirse en peritos industriales. José Portela Seijo fue uno de los pioneros de la radiodifusión en Galicia y creó uno de los primeros magnetófonos de hilo de acero del mundo. Una patente por la que incluso recibió ofertas de multinacionales como Philips.
El Organ Sound empezó fabricándose de forma artesanal en la propia tienda. Después intentaron mecanizar el proceso pero era muy costoso al tener que trabajar con madera y brocas de tantos grosores. Aún así, hicieron trescientas unidades del modelo pequeño. El modelo grande, el más espectacular, se siguió haciendo de manera artesanal mediante encargo. Llegaron a hacerse unas cincuenta unidades y se vendían por 24.000 pesetas de la época.
Parece que el Organ Sound tiene un bonito futuro por delante y volverá a dar que hablar casi cincuenta años después de su nacimiento. Uno se pregunta cuántos inventores e invenciones seguirán ocultos, cogiendo polvo en oscuros sótanos y trasteros a la espera de que alguien los redescubra para darles una segunda vida.




1 comentario:

  1. Muy interesante y gran pregunta..cuantos habra que no saben ni que estan..cierto.gracias Chema

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